Duro golpe a la recaudación tributaria

Duro golpe a la recaudación tributaria

El impuesto inflacionario, tal como se conoce a la estrategia del gobierno para incrementar nominalmente sus ingresos a través de una mayor recaudación, pero que traslada a los ciudadanos vía pérdida del poder adquisitivo derivado del incremento y la distorsión de los precios, se ha cobrado una nueva víctima y, paradójicamente, es la propia recaudación tributaria.

Mas allá del enorme impacto de la sequía, que disminuyó en una cuantía muy importante los ingresos por Derechos de Exportación provenientes del sector agropecuario, haber subido algunos escalones en la dinámica inflacionaria parece tener consecuencias sobre los ingresos públicos.

Esto se debe, en parte, a las propias medidas que ha tenido que tomar el gobierno para desarticular, mitigar o compensar el impacto de una inflación creciente.

Analizando la variación interanual de la recaudación de los principales impuestos y comparándola con la del índice de precios al consumidor (IPC), encontramos que sólo la recaudación del IVA se ha movido en línea con la inflación interanual, algo esperable en un contexto donde los pesos queman.

Por otro lado, la variación interanual de la recaudación del impuesto a las Ganancias se encuentra 50 p.p. por debajo de la variación interanual de la inflación, tendencia que se profundizará con la aplicación de las nuevas escalas progresivas para el pago de este impuesto en remuneraciones.

La recaudación por Aportes Personales y Contribuciones Patronales, a causa de sueldos corriendo por detrás de la inflación, también se encuentran por debajo de la variación interanual de la inflación en 26 p.p. y 16 p.p. respectivamente.

El impuesto a los Combustibles, afectado por los acuerdos de precios que, naturalmente, han permitido incrementos por debajo de la inflación y forman parte de una olla a presión que se ha manifestado, aunque levemente, en los faltantes de líquidos de estos días.

La recaudación por Derechos de Importación, debido a las restricciones por la alta demanda de divisas para importar bienes y servicios del exterior como cobertura ante una posible devaluación y producto de la relación inflación interna - atraso cambiario, 45 p.p. por debajo de la variación interanual de la inflación, a pesar de la devaluación del tipo de cambio oficial de casi el 100% desde enero a septiembre.

El único impuesto cuya recaudación se ubica notablemente por encima de la variación interanual de la inflación en este período (+66 p.p.) es el impuesto P. A. I. S., impulsado por una mayor demanda, un tipo de cambio más alto y la ampliación de la base, lo cual no es ninguna buena noticia ya que forma parte de la estructura del cepo cambiario que se supone, sea quien sea el próximo presidente, deberá desarmar.

En 2022, con un IPC promedio mensual de 5,7%, la variación interanual de la recaudación superó ampliamente a la inflación interanual.

En este 2023, con un IPC del 8,2% promedio mensual -de enero a septiembre-, evidentemente la ecuación cambió y le suma un elemento más de presión al creciente déficit fiscal.    

JT I Consultora en Economía