Escribanía o Circo

Escribanía o Circo

De nuestros Lectores.

“El bloque oficialista es una escribanía”. Esta sentencia es, seguramente, la más utilizada por todo aquel precandidato no oficialista en la campaña electoral que estamos atravesando. Los precandidatos más aleccionados sugieren que nuestro bloque acompaña a libro cerrado todos los proyectos que presentan desde el Ejecutivo Municipal. También exponen sus quejas aquellos que recuerdan con nostalgia haber sido parte de maratónicas sesiones del Concejo Deliberante en donde los discursos grandilocuentes justificaban la necesidad republicana de contar con el cuerpo deliberativo.

No es motivo de esta nota de opinión imponer una verdad ni refutar percepciones ajenas sino, por el contrario, sumar a la discusión el punto de vista que tenemos quienes estamos del otro lado del mostrador y pertenecemos al bloque oficialista. La primer pregunta que nos tenemos que hacer es si realmente somos una escribanía o, más precisamente, si nuestro accionar se asemeja a la de un escribano. Entre varias definiciones encontradas podría resumir que  es función de este profesional “dar fe pública, no pudiendo tomar posición en favor de su cliente sino permanecer neutral, para la seguridad de las relaciones jurídicas, lo que hace pública o de interés general su actuación”. La escribanía es un lugar que nos brinda confianza porque todos compartimos la presunción de que en ese ámbito se aplica la ley con justicia e igualdad. Asimismo, la escribanía gestiona de manera reservada y soluciona los inconvenientes que pudieran presentarse ante un trámite sin necesidad de hacer públicos estos inconvenientes. Analizado desde ese punto de vista a lo mejor nuestro bloque tiene algo de “escribanía”, porque es Carlos quién preside el Concejo de manera indiscutiblemente neutral y es Victoria la referente de ambos bloques al momento de darle forma legal a algunos de los trámites que se escapan de la cotidianeidad. Pero esto se da puertas adentro en un ámbito de trabajo donde el grito tiene pocas fisuras por donde colarse.

La transparencia en la administración de la cosa pública es una preocupación y ocupación de todos aquellos que formamos parte de este espacio político. En este aspecto, nuestro bloque ha funcionado como auditoría interna del ejecutivo, liderados por el ideario de Luis que busca construir ciudadanía desde el ejemplo. ¿Un escribano? ¡Ponele! -diría mi hija-. Es el bloque oficialista el que ha ido a revisar carpetas de contrataciones de obras y documentación administrativa para analizar con meticulosidad la contabilidad municipal. Los nostálgicos del circo que estuvieron a cargo del ejecutivo –se me vienen a la mente dos caudillos- nunca hubieran permitido que sus concejales revisen su administración, sin embargo, en la actualidad es la “escribanía” quien realiza esa tarea gracias a la vocación de Gabriel. Todo en silencio.

Entonces, los adoradores del show argumentan que falta pasión, sangre en las venas. ¡En tu sueño! –esta es de mi hijo-. La actitud del bloque no se negocia, aunque lamentablemente para aquellos que dos veces al mes se sientan a ver la sesión del Concejo esperando una novela de desencuentros y encarnizadas competencias de oratorias ideológicas, no le estamos dando lo que buscan. La pasión es la que lo mueve a Pablo a trabajar por la fauna urbana, antes y durante su concejalía. Y seguramente también lo haga después. Sangre en las venas y perseverancia tiene Valeria para poner en agenda la problemática de los vecinos de Indio Rico. Se equivocan quienes piensan que para que el otro escuche hay que levantar la voz. No hay un solo edil que no escuche a Elisabet cuando habla, porque su voz tiene potencia por lo que dice. Su personalidad hace que no necesitemos presentar un proyecto de resolución para movilizar una gestión que tenga que ver con lo social. Punto en contra para el circo.

Nunca se votó un proyecto enviado por el ejecutivo sin una discusión previa dentro de nuestro bloque y, en general, estos proyectos fueron aprobados en sesión por unanimidad. Escaparon de esta generalidad la rendición de cuentas y la Ordenanza Impositiva, en ésta última nuestro bloque modificó el proyecto elevado por el poder ejecutivo estableciendo una suba de tasas menor, modificación que no fue acompañada por el bloque opositor.

Quienes tenemos la responsabilidad de ocupar una banca no debemos perder el principal  objetivo de nuestra función que es mantener el proceso de mejora de la calidad de vida de nuestros vecinos. Ese simple concepto no lo debemos sacar del foco en ningún momento. Y si hablamos de proceso, entonces aparece la planificación, y antes, la información reflejada en datos estadísticos. El “escribano” Juan Pedro, con quien en mucho me identifico, tomó la bandera de la construcción de bases de información para la toma de decisiones. En silencio hacia afuera, a los gritos hacia adentro. Como oficialistas bogamos para encontrar soluciones y no dedicamos recursos en hacer evidentes las falencias, tema del que se ocupa con esmero la oposición. ¿Escribanía o circo? Del primero, algo. Del segundo, que se encarguen otros.

Bernardo de Uriarte
Concejal de JxC